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TÍTULO: ¿Sabes? Curso de español para estudiantes chinos /
中国人学西班牙语
AUTORAS: Wen Lin Ding, Marisa de Prada Segovia, Carmen Rosa de Juan Ballester, Soledad Couto Frías, Dánica Joy Salazar Lorenzo
EDITORIAL: SGEL (Madrid, España)
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2010 (vol. 1), 2011 (vol. 2)
IDIOMA(S): español y chino simplificado

Reseña (por Rachid Lamarti)

Fecha de publicación: 26 de agosto de 2010

La proliferación de materiales didácticos de ELE para aprendientes sinófonos es un hecho y debe celebrarse. He aquí otra prueba de que no rara vez lo insólito muda en algo corriente. La editorial SGEL ha publicado ¿Sabes? Curso de español para estudiantes chinos para el nivel A1 (¿Sabes? 1) y los niveles A2 y B1 (¿Sabes? 2). Ha de subrayarse que no se trata de la traducción o adaptación de un manual existente y disponible de enseñanza de español como lengua extranjera, sino de un obra original, ideada ad hoc para alumnos de ELE cuya lengua nativa es el chino. En su prólogo, las autoras declaran un propósito: conciliar los enfoques comunicativo y tradicional en aras de obtener un producto conformado a las características del alumno chino.

Aseguran las propias autoras haber considerado tanto los usos y hábitos anejos a la cultura china de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras cuanto la virtudes del enfoque comunicativo. No obstante, examinando el manual, se constata un ostensible predominio del método tradicional en detrimento del comunicativo. Si en el libro del alumno apenas hay actividades que promuevan la interacción, el cuaderno de ejercicios, provisto de solucionario, es por entero estructural. Acaso se haya concebido el cuaderno de ejercicios como instrumento de autoaprendizaje o como batería de tareas para ensayar fuera del aula y de manera individual. Sea como fuere, el prometido sincretismo de enfoques comunicativo y tradicional no se cumple del todo. ¿Sabes? es más estructural que comunicativo. Ello quizá obedezca al afán por lograr una obra idónea para alumnos sinohablantes; sin embargo, en tal caso, extraña sobremodo que no haya ejercicios de traducción, disciplina a la que tan afectos son los alumnos chinos.

Las lecciones de ¿Sabes? se dividen en 9 epígrafes: diálogo (对话), dictado (听写), comprensión lectora (注意听并写下来), producción escrita (笔头作业), fonética (语音), expresión oral (口语互动), cultura (文化), gramática (语法), vocabulario (词汇表). Obsérvese que el epígrafe comprensión lectora se traduce inopinadamente en chino por注意听并写下来 “escucha con atención y escribe”. Dispone, además, de tres unidades de repaso (de la lección 1 a la 4, de la 5 a la 8, y de la 9 a la 12), así como de un anexo al final del libro con la transcripción de todas las grabaciones. Es oportuno destacar que las lecciones de ¿Sabes?, de elevada coherencia interna, no abruman al estudiante con un caudal lingüístico desmedido, lo cual favorece la asimilación del vocabulario, de los exponentes gramaticales y de las funciones comunicativas por parte del alumno chino, cuyo proceso de adquisición es mucho más lento, por lo general, que el de los alumnos de lenguas nativas próximas al español. Empero, las parcas explicaciones gramaticales responden a apenas nada, y, por ende, puede que no satisfagan a nadie. Así, el tratamiento que recibe el verbo gustar, distribuido entre los apéndices gramaticales de las lecciones 5 y 6, arroja escasa luz sobre su prolija casuística.

¿Sabes? no refleja la diversidad lingüística y cultural del mundo hispano, pues no atiende a más variedad del español que la peninsular ni a otros referentes geográficos y culturales que los españoles, conque dota al alumno de las estrategias y conocimientos necesarios para desenvolverse no tanto en un ambiente hispano cuanto en España. Con todo, se registra un error que debería subsanarse en posteriores reimpresiones: la ausencia de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla en los mapas de España de las páginas 107, 170 y 175.

El contraste lingüístico entre el chino y el español no es de calado; tampoco el sociocultural: unas cuantas viñetas diseminadas en cada lección cuyo contenido, además, no rebasa la anécdota e incurre a menudo en generalizaciones (por ejemplo, en la lección 5, nos encanta [a los españoles] acompañar las comidas con un buen vino tinto), estereotipos (a los españoles les gusta la siesta, a los españoles les gusta la fiesta) y ambigüedades (por ejemplo, en España los amigos a veces se besan en las dos mejillas para saludarse). Las diferencias socioculturales deberían tratarse esmerada y profusamente en este tipo de obras coaptadas a un perfil concreto de aprendiente y a un contexto específico de enseñanza y aprendizaje. ¿Sabes? no introduce cuestiones pragmáticas de mucho peso y mayor sustancia, amén de olvidar por completo la proxemia y el lenguaje no verbal, esferas todas ellas donde las culturas china e hispana presentan abundantes y muy significativas divergencias.

En efecto, el experimento no cristaliza del todo, no se produce una transformación plena, no hay salto evolutivo: no nace una nueva especie. En realidad, uno sale de ¿Sabes? con la impresión de que es tan apto para alumnos chinos como para alumnos de otras nacionalidades y lenguas nativas. Tradúzcanse los textos en chino al árabe, al ruso, al japonés, cámbiense los antropónimos Ming, Fen, Jingfei, por Bilal, Svetlana o Kameko, y se obtendrá un manual válido para árabes, rusos y japoneses. Ello no significa que la traducción de los enunciados de los ejercicios (que se considera innecesaria, y deja de ofrecerse, a partir de la unidad 5 del segundo volumen, según se advierte en la Presentación) y de las instrucciones de las actividades sea inútil; antes al contrario, en niveles iniciales se alía tanto con el estudiante como con el profesor que desconoce la lengua del lugar, y, por tanto, facilita la labor en clase (en la Presentación se advierte que a la traducción de los enunciados de los ejercicios no resulta necesaria). Sin embargo, tales traducciones al chino no bastan ni alcanzan para configurar un manual de ELE dirigido a alumnos sinohablantes.

Ciertamente, ¿Sabes? incide en la fonética, plano lingüístico al que el alumno chino suele conferir una importancia supina, y le dedica una lección cero de 10 páginas, así como un epígrafe en cada una de las otras 12 lecciones; pero concentra la atención casi exclusivamente en el fonema y descuida la prosodia de la lengua, capítulo aciago para los estudiantes sinófonos, sobre todo en niveles iniciales. Asimismo, muchas actividades de comprensión auditiva se antojan baladíes, ya que pueden resolverse sin necesidad de aplicar el oído. En el ejercicio 12 de la página 27 del cuaderno de ejercicios, el alumno ha de responder, según lo escuchado en la grabación, si tiene dos erres o dos eles la palabra “lluvia”. Huelga decir que, viéndola escrita con dos eles en el enunciado de la pregunta, el alumno no titubeará. Los ejercicios 14, 9, 12 de las páginas 31, 35 y 43, respectivamente, del cuaderno de ejercicios presentan idéntico problema, del mismo modo que algunas actividades del libro del alumno, como la número 2 de la página 25, donde al estudiante se le suministra una tabla con el abecedario incompleto y se le pide, con el abecedario completo y expuesto en el ejercicio precedente, que rellene al dictado de una grabación los huecos con las letras que faltan.

De lado tales observaciones, ¿Sabes? Curso de español para estudiantes chinos constituye una interesante tentativa, muy digna de aplauso y elogio, sin duda, por cuanto es fruto del esfuerzo y de la sinergia de constrastadas profesionales en el campo de la educación en aras de una moderna metodología de enseñanza de ELE específica para sinohablantes.