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  • Una lección inicial -libro 1- (14 páginas) dedicada exclusivamente a la fonética (todo en chino, excepto los ejemplos).
  • La traducción de los temas y los enunciados de las actividades, que aparecen en los dos idiomas.
  • En algunos textos, la traducción de frases que pueden resultar difíciles de comprender.
  • Al final de cada “ámbito”, un resumen gramatical en chino y una lista de vocabulario español-chino ordenada por las páginas a que hace referencia.

El cuaderno de ejercicios cuenta también con la traducción de los enunciados de los ejercicios, mientras que el libro del profesor está en español, incluyendo la traducción completa de algunos textos y audiciones.

Como se puede apreciar, se ha hecho hincapié en el tema de la traducción, lo que facilita la comprensión de las actividades y los puntos gramaticales tratados. Llevado al aula, se ha observado, pues, la ventaja de ahorrar tiempo en explicar cómo se hacen las actividades, y por parte de los alumnos, el ahorro de tiempo en buscar palabras en el diccionario. Pero también se han encontrado desventajas. En primer lugar, el manual en sí mismo es muy denso: hay muchísimo input en cada página, lo que puede provocar la sensación de que no se avanza. Otra desventaja es la excesiva aglomeración de funciones comunicativas dentro de cada “ámbito” (media lección). Por ejemplo, en la lección 4 del primer libro, “Lo normal”, en el ámbito 1 se juntan: expresar frecuencia, pedir un favor, dar órdenes y hacer sugerencias, ofrecer ayuda, comprar, comparar, valorar, expresar gustos y preferencias, mostrar acuerdo o desacuerdo. No es que esté en contra de la multiplicidad de funciones comunicativas, pero creo que, sobre todo en una adaptación al contexto chino, las características de esas funciones y su conexión con la gramática utilizada deberían explicitarse un poco más, y no sólo a través de actividades. Éstas se suceden según el orden del índice de funciones al principio de cada lección, pero no hay ninguna señal que indique el paso de una a otra, o que relacione con claridad las funciones con la gramática (los cuadros gramaticales no disponen de una relación de ese tipo). La opinión de los profesores chinos de español en el centro educativo donde se ha adoptado el manual es que las explicaciones gramaticales son insuficientes.

Por tanto, no se puede decir que haya una adaptación al contexto chino desde el punto de vista metodológico-procedimental. Tampoco se ha tenido en cuenta el desconocimiento de los alumnos chinos de muchos referentes culturales occidentales (un tanto anticuados ya, todo hay que decirlo) que aparecen en varias actividades. Por ejemplo, los ejercicios 3 y 8 del ámbito 1, lección 1, libro 1, consisten en relacionar fotografías de personajes “famosos” con sus nombres (Julio Iglesias, Gabriel García Márquez, Juan Carlos I, Plácido Domingo, Mario Vargas Llosa), o en completar frases teniendo como referencia otros personajes famosos (Antonio Banderas, Pedro Almodóvar, Rossy de Palma, Ronaldiño, Pavarotti, Tony Blair, etc.). El desconocimiento en China de estos personajes famosos en el contexto occidental, por parte de la mayoría de los estudiantes, imposibilita la ejercitación propuesta. Otro ejemplo es una activadad que pide a los alumnos que respondan a ¿Qué sueles hacer en Navidad?. Si bien hay un texto previo que explica lo que se suele hacer en España, no es menos cierto que se dan por conocidos muchos elementos culturales que en China no se comprenden bien. La adaptación, pues, es insuficiente.