Lo que se ha demostrado es que hay una variación en la frecuencia de uso de estrategias según la motivación, el nivel de competencia y el sexo. El empleo de estrategias nuevas aumenta el nivel, y a su vez un nivel alto facilita el empleo de nuevas estrategias. Las chicas emplean más estrategias y de forma más frecuente, y obviamente los estudiantes motivados las usan más que los menos motivados.

Si asumimos que el descubrimiento de nuevas estrategias y su empleo aumentan la competencia lingüística y comunicativa, lo más interesante desde el punto de vista de la enseñanza sería facilitar esa exploración. Hay un trabajo de Cohen y Weaver (2005) sobre instrucción de estrategias que nos puede servir como base: Styles and Strategies-Based Instruction: A Teachers’ Guide. Por el título ya se aprecia que las estrategias no pueden estar separadas de los estilos de aprendizaje. Por otra parte, los autores insisten (como otros, desde Rod Ellis) en que el uso de estrategias está indisolublemente asociado a las actividades de aprendizaje concretas que realiza el alumno. El modelo de instrucción de estrategias que proponen no está separado de un curso normal, sino que forma parte de las actividades didácticas, es decir, son actividades relacionadas con la reflexión, exploración, descubrimiento y puesta en práctica de estilos y estrategias que están dentro y forman parte de las actividades didácticas normales (fundamentalmente comunicativas).

¿Cómo es posible? Este podría ser uno de los objetivos de la investigación. ¿Beneficiaría una enseñanza basada en estrategias y estilos de aprendizaje a los estudiantes chinos de español? ¿Qué tipo de instrucción? ¿Sería viable en todos los contextos? ¿En cuáles funcionaría mejor? ¿Cómo se podrían medir los resultados?

Creo que lo más adecuado sería hacer un estudio longitudinal en varias fases. Si no se hace un seguimiento de los alumnos estudiados, en realidad no sabríamos si ha habido o no algún progreso. Relacionado con esto, sería necesario establecer grupos de control: estudiantes con unas características similares en un contexto similar (el mismo sería el idóneo) que no reciban instrucción de estrategias, de modo que se pueda hacer una comparación de los resultados.

Siendo un trabajo colaborativo, sería necesario acordar la forma en que la investigación pudiera desarrollarse sin demasiados impedimentos y arrojase unos resultados objetivos que se pudieran evaluar. Habría que redactar la carta a los profesores, y que el contenido incluyese, además del cuestionario, una serie de pautas/actividades/plantillas... etc, relacionadas con la enseñanza de estrategias. Tal vez, una programa abierto de varios temas del que se pudiera elegir uno o varios.

Planteo, en principio (como simple boceto), tres fases en la investigación:

Primera fase: identificación e interpretación.

Identificar las estrategias de aprendizaje más y menos utilizadas por un grupo de estudiantes amplio. Para ello habría que diseñar un cuestionario (datos cuantitativos y cualitativos) y pasarlo al mayor número de profesores posible (para que a su vez se lo pasen al mayor número de estudiantes posible). Se trata de una base de partida: ¿cómo estudian nuestros alumnos?
En la interpretación de los resultados se podría hacer algo parecido a mi artículo de las II Jornadas de Formación de Profesores en Pekín, pero según los criterios que acordemos (tipología de actividades, métodos de enseñanza, evaluación...). También habría que estudiar y determinar cómo usar los resultados del cuestionario (por ejemplo, podría ser la base para juntar grupos de estudiantes con estilos similares, o distintos).

Segunda fase: Enseñanza de español basada en estrategias y estilos de aprendizaje.

La parte más importante y más difícil, ya que depende de, entre otros factores, la libertad del profesor y el nivel de significación y aceptabilidad del currículo y de la política del centro (el tema de siempre: de poco sirve promover la enseñanza comunicativa (por ejemplo) si en los exámenes importantes la comunicación no importa nada o casi nada). Teniendo en cuenta las probables limitaciones, se tendrían que explicitar detalladamente las condiciones de enseñanza: cuenta o no para la evaluación, y en qué medida; cómo se ajusta a las necesidades de aprendizaje, en función de qué objetivos, etc.
Requiere una preparación rigurosa y un trabajo que sólo se puede hacer bien en grupo. Cada miembro del grupo está en un contexto distinto, por tanto la información que puede aportar será valiosa para cualquier aspecto de la investigación. Por otra parte, se podría repartir el trabajo en varias tareas, aunque muchas deberíamos hacerlas todos, como la lectura de bibliografía básica (por ejemplo: http://www.carla.umn.edu/strategies/).

Tercera fase: evaluación.

Tanto los grupos de control como los grupos que recibieron instrucción de estrategias harían las actividades de evaluación. La comparación sería de dos tipos: examen del progreso individual de aprendizaje y comparación entre los grupos. Habría que pasar de nuevo el cuestionario, examinar diarios de aprendizaje, repetir entrevistas, hacer una prueba general de conocimiento lingüístico y habilidad comunicativa...