Se ha traducido al chino con acribia y medida: índice, títulos, enunciados, explicaciones, etcétera, es decir, todo aquello cuya traducción no resulta superflua, redundante o innecesaria, ni perjudica la activación de conocimientos previos en el alumno o entorpece el propósito mismo de las tareas. Un exceso de traducción, por lo común, desvía de la lengua meta la atención del estudiante y lo inclina a leer en su propia lengua, hasta el extremo de crearle, a menudo, cierto grado tanto de distracción como de dependencia.

Etapas China se compone del Libro del alumno (con dos apéndices: el Libro de ejercicios y un Resumen lingüístico gramatical), un CD con pistas de audio y el Libro del profesor, gratuito y disponible en línea (edinumen.es/eleteca), con sugerencias para la explotación didáctica del manual, así como fichas y transparencias de apoyo para actividades en el aula. Las diferencias respecto al Etapas original son sustanciales y afectan tanto al número como al título y al contenido de las unidades:

Gran parte del contenido del Etapas original presenta en el Etapas China otro itinerario. La familia, los números, las horas, los días de la semana, los meses del año, las locuciones locativas, etcétera, han sufrido un reordenamiento por razones, en verdad, no siempre transparentes. Ha habido añadiduras en esta edición: prendas de ropa; formas, materiales y colores de objetos; el alquiler de un piso; y un Resumen lingüístico gramatical donde se espiga la gramática del Libro del alumno. Por otro lado, se ha suprimido el apartado Reflexiona del final de la lección 5, y ha decrecido el número de textos. El Etapas China tiene menos tiempo libre (una escueta sección en la tercera unidad) que el original (toda la cuarta unidad). Tras ese breve contacto con el tiempo libre, y al final de la lección, se aborda el verbo gustar. Inopinadamente, este verbo recibía en el original un tratamiento más cabal y extenso.

Se ha desmantelado el bar del Etapas original (lección 5) donde el estudiante aprende a pedir tapas, churros con chocolate o una caña. Obedeciendo las directrices del Plan Curricular del Instituto Cervantes de Pekín, se ha traspasado el bar al siguiente módulo, el A1.2. Ahora bien, si se atiende a la importancia de la comida y del ocio gastronómico en la cultura china, esa lección podría haber dado más juego que ninguna otra en este estadio umbral de aprendizaje (A1.1).

El contenido cultural del Etapas China más que implícito es inocuo. Se espera que el alumno, por ejemplo, llegue con la cuarta unidad a hacerse una idea del prototipo de familia hispana. Sin duda, a no ser que el profesor ingenie, eso es esperar demasiado. Un manual así, concebido para implementarse en un escenario sociocultural específico, debería posibilitar, a través de un enfoque cultural serio, un verdadero acercamiento a la cultura meta.

La comparación lingüística entre el español y el chino se limita al plano fonético y fonológico. Quizá en los próximos módulos el contraste entre ambos idiomas cubra otros niveles de lengua. Sea como fuere, este nivel del Etapas China incide en la pronunciación como no lo hacía el Etapas original, y pone el énfasis en la batalladora diferencia entre oclusivas sordas y sonoras, oposición inexistente en chino mandarín, por medio de ejercicios con pares mínimos, consolidados, al parecer, como una de las mejores maneras para sensibilizar el oído del aprendiz sinohablante a la distinción entre gota y coda o entre valva y palpa.

El CD de esta edición china incorpora acentos no nativos de hablantes chinos. Tal novedad es un acierto, por cuanto quita hierro al acento no nativo (en concreto, al acento no nativo chino), lo cual coadyuva a paliar el síndrome del acento nativo, característico de muchos estudiantes chinos que, acomplejados por su pronunciación extranjera, se obstinan en depurar su acento de cualquier mínima imperfección. Con todo, los diálogos y las voces, al igual que en la versión original, adolecen de falta de ritmo, resultan monótonos y carecen de naturalidad. A las editoriales ha de exigírseles mayor esmero en este capítulo o la contratación, por ejemplo, de actores profesionales que doten de realismo el material audiovisual del que se acompañan sus manuales.

Etapas Edición China abre con un arma de doble filo: Introducción al español. Ambos filos, esta vez, son cortantes. Por un lado, no satisfará plenamente al estudiante con conocimientos lingüísticos, mientras que, por el lado contrario, abrumará al profano desprovisto de ese bagaje. En el primer caso, tal introducción es baladí; en el segundo, contraproducente, dado que se corre el riesgo de que el estudiante lego en lingüística, ignorando conceptos como morfema (词素) o lengua flexiva (变化词尾的语言), se rinda a las puertas del principio. Siendo un método de español como lengua extranjera, orientado a la interacción comunicativa, se antoja contradictorio o fuera de lugar incluir una Introducción al español de esa naturaleza.

Más apropiado habría sido, en la introducción del Libro del profesor, dejar constancia de las razones que han motivado la adaptación del método Etapas. Ciertamente, Etapas China es producto de una idea y álgebra de numerosas decisiones tomadas. En ausencia de un prólogo que justifique e informe, quedan en el aire las razones. Aquí las razones importan. No solamente se habría colmado con ellas la natural curiosidad de los usuarios, sino también acallado la voz (siempre la habrá) de quienes consideren innecesaria tal adaptación. Obviando las razones, parece que tales razones falten, lo que vuelve cuestionable el planteamiento.